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Loco amor (Número 949)
Blanca oscuridad, en este hospital. Fuertes olores, descomponen mi alma, a pedazos. Cansados codos, en un suelo áspero, condimento, de una vida, de garrotazos, con la voluptuosidad, de los lamentos austeros, por una vida partida, por mis ausentes besos y abrazos, perdidos, por una catastrófica dolencia, entre nubes y tormentas lúgubres, con columnas endurecidas. ¡Victorias…
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Setefilla (Número 948)
En mi balcón, atada con fuerte nudo, desde abajo, te saludo. Tu cara serrana, la miro, con ganas. Tu manto celestial, rojo y grana, verde terciopelo, caído del cielo. En esta tierra soñada, en la vega del sur, siento tu cobijo, entre las costuras de mi alma y, ante los peligros, me subo, con tu…
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Ermitaños (Número 947)
Final de las turbulencias de mi cuerpo. Te despejo, los anzuelos, de un nuevo misterio, contra la corriente, nefasta, de tus árboles con duelo. Sustrato carbonizado, entre los últimos palaciegos que han dado, sus enseres, a los ermitaños del tiempo. Animosos, con tus brillantes posturas, las estrecheces perdidas. Me deslizo, entre los últimos árboles que…
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Camaleón (Número 946)
Entre las flores del patio anda un camaleón, cambiando de color. Lo busco cada mañana, un día, verde anda, otro, reluce amarillo, otro, marrón espino. Y como el gris del cemento, cada día, más tormento. El camaleón de mi patio, por aquí, lo estoy buscando. Hoy, aún, no lo he visto, seguro que estará oscuro.…
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Superación (Número 945)
Camino en una lenta melodía, con mis manos vacías, lenta, lenta… No me encomiendo, ni a ningún santo, ni a ninguna guerrera. Este dolor, ¡mío! ¡nada más! Veo pasar el mundo y tengo que acostumbrarme. ¡Nadie me entiende! ¡Nadie me comprende! La fuerza, ¡solo mía! desde la noche hasta el día y viceversa. Necesito prometerme,…




