Viva (Número 20)

Picoteas en mi amor

con nocturnidad.

Soy para ti un caballo

indomable.

Te miro con astucia.

Habito en un establo,

tan diferente al tuyo,

un habitáculo

pequeño.

Y mis vuelos

hacia tus mares

se abren.

Y mis vuelos

hacia tus aires

no mueren en el vacío.

Y mis vuelos

hacia tus aires

no mueren

en el olvido de amarte.

Yo me he vuelto

de acero:

vuelo hacia tu océano,

mirando, de un soplo,

tu horizonte.

Y vuelo sola

y vuelo al verte;

voy como el polvo,

me inserto en tus poros,

me adhiero a ti, así,

desde la primera vez

que te vi.

Y vuelo, perdida,

en este firmamento

con el socorro

de mi muerte,

con mis días lentos

y con mis noches negras.

Y vuelo con mi bagaje

doloroso.

Y vuelo con tus batallas

vencidas.

Y vuelo con las mías

perdidas.

Y vuelo con las nuestras

no realizadas.

Así que tú,

aléjate de mí,

no vengas a mí;

me voy con tu amor

en carne viva,

a morir en ésta,

mi última  batalla,

adiós , amor,

adiós.

Palomas ( Número 19)

Y no creo

en palomas mensajeras,

no traen tu amor

Y no creo

en palomas mensajeras,

vivo en un crepúsculo,

sin tu amor

Y no creo

en palomas mensajeras,

aletargadas,

ya no vuelan

con mis versos

para ti.

Y no creo

en palomas mensajeras,

creo en mi dolor,

en mi sufrimiento.

Y no creo

en palomas mensajeras,

creo en mi llanto

inhumano,

depravado

por tu poca caridad

Y no creo

en palomas mensajeras,

no, no. . .

no creo

 

 

 

Olivar (Número 18)

Parálisis

en mi cuerpo,

mi mente con su vapor,

sigue allí,  contigo,

en el extremo

de aquella mesa,

enorme;

esa mesa

en la que tú

mirabas mis ojos,

fijamente,

para decirme

que tu amor. . .

se acabó.

Yo,  perdida,

sin control

de mi dolor.

Y, esta pena,

ocupa todo mi ser,

nada siento

en esta selva;

mis carnes,

inmóviles,

yacientes

por tu desamor

Y, ahora,

prefiero mirar

estos olivos

que me llevan

a otro cielo,

abierto sólo  para mí

por todos las diosas

olivareras  de mi selva.

 

 

Amargura (Número 17)

Mis puertas

abiertas, para ti;

tú en tu barca mundana,

yo en mi vida desafortunada,

en espera de tu amor,

con mi melancolía

permanente,

ausente de todo,

en el más recóndito vacío

de mi corazón.

Tu nombre me atormenta,

recuerdos de mi vida

pasada.

Y ya sólo sé que tú…

no me amas.

Yo, para ti,

no suelto amarras

y en esta tremenda

amargura

y con la cara

de tus espectros

y con la pena

de mi alma…

ya sólo sé que tú…

no me amas.

 

 

 

Alzheimer ( Número 16)

Y dime una vez más,
por favor,
quién soy yo,
hoy no lo recuerdo.
Y dime una vez más,
por favor,
quién soy yo,
díselo a mi corazón,
de mi mente se borró.
Y dime una vez más,
por favor,
que mi soledad
no me hará un fantasma
de mi propia vida
porque, yo,
montaré una  fiesta
en cada segundo,
porque, yo,
pondré música donde vaya.
Y dime una vez más,
por favor,
que tú me darás,
con paciencia,
tus acordes.
Y dime una vez más
por favor,
quién soy yo,
últimamente no lo sé…
ni en qué mundo vivo,
no lo sé.
Y dime una vez más,
por favor,
quién  llenó de amor
todas mis noches,
quién me dio amor
a la luz de la lumbre
y quién llenó de amor
todos mis días,
quién  me dio amor
a la luz del sol.
Y dime una vez más,
por favor,
de dónde  vengo
y a dónde voy.
Y dime una vez más,
por favor,
que me darás tu amor,
que agarrarás
mis manos
en este mundo raro
y que caminarás
a mi lado, por favor,
dímelo.
Muchas gracias.

Error (Número 15)

Con mi fracaso,

el ocaso de mi luz,

obcecada

en cruel aventura.

Y sentí el dolor

más  poderoso de mi vida.

angustia plena

en mi corazón,

en su hondura.

Y con el símbolo

estéril, mi pasado

me atacó, amor,

compréndelo, amor,

yo  sí comprendí

mi error,

no aniquiles,  amor,

nuestra relación.

Me persigue

la desdicha

y tú  en mí no confías,

yo, te pido perdón,

no te aferres al error.

Y perdona…y olvida

compañero.

Y compréndelo,

mi amor,

eso sólo  fue eso,

un error,  mi amor.

 

Dolor (Número 14)

Y, sin distinción,

entre la fantasía

al poseerte

y la realidad

de perderte.

Y así  mi mente

ruje

hacia un estado

atónito,  de locura

permanente,

con tu paseo

por todos mis lugares,

por todos mis escondites;

esos escondites

que a nadie revelo,

sólo a ti,

porque te amo tanto. . .

Y gracias a ello

conozco mi cuerpo,

conozco mi mente,

conozco mi corazón,

conozco mi alma.

Si es que,

mi sufrimiento

por tu amor,

mutila cada parte

ínfima de mi ser,

me relega en mi dolor,

un dolor ahogante.

Y no paro mi dolor

ni con las melodías

de los mares del sur,

donde yo habito.

Y vago entre tinieblas,

en el peor de los infiernos,

por tu pérdida.

Y no encuentro

consuelo.

Y no camino feliz

por ningún  confín.

Y es que, yo, ya voy

en mi propio

coche fúnebre,

de paseo

por mis días  vacíos.

Y es que,  yo, ya voy

con la desilusión,

con la pena,  sola.

Y es que,  yo, ya sé

que, tú, no estás

aquí, conmigo,

en mi mundo.

Y es que,  yo,  ya sé

que, tú, te has perdido

en otros mundos.

Y así  llevo

tantas vidas

que ni las cuento

para no darme cuenta

de lo enorme,

de lo eterna

que se ha vuelto

mi condena.

 

 

 

 

Expansión (Número 13)

Y en mi mente,
un dibujo,
tu corazón erguido
y no lo borro
con ningún borrador
del mundo.
Y, en mi mente,
tu corazón late
con tu nombre;
tu corazón,
rojo sangre ,
derrama por  mi cuerpo
tu pasión
que me desboca.
Y, por tu corazón,
galopante,
no dejo ni un segundo
de amarte.
Y nuestras almas,
en expansión,
ya son amantes,
ya, flores del jardín
de Apolo,
amores que arden,
tesoros,al unísono,
del mismo cante.