Chueca (Número 313)

Burbujeante mi sonrisa

entre tu atado haz de lujuria,

cautivadora de mi sinemblock,

en cada incursión

que contigo hago, mi aldeano.

Y destaco tu ataviado dulzor,

traspapelas mi corazón,

me entrego

ante tu locura triunfal.

Hoy me llamas, mi vida,

para juntos,

aletear en tu motor de amor.

Y nos decantamos

hacia los círculos chispeantes

de la vida.

Y transmutamos

como un aldeano en Chueca,

hacia la viveza inigualable

de un barrio mágico,

nos esperaba desde hacía siglos.

Y nos reconforta

hasta la saciedad, mi vida.

Mira su magia, mírame a mí,

yo soy como él, como tú:

una maga del amor,

aquí, en Madrid.

Flores (Número 312)

Recorro calles y calles,

de día, de noche,

en busca de tu amor,

sin un buen resultado,

no calmo mi dolor.

Y tú no te das cuenta,

jamás te pones delante de mí;

ni siquiera,

una sonrisa desgastada,

ni siquiera,

un beso anaranjado

que resalte tu alma y la mía,

ni siquiera,

un inciso, para quererte,

cada brillante mañana,

en la salvaje playa

donde me hiciste el amor,

rodeada de pinos verdes,

sin ninguna noche de atranque.

Allí, nos sentábamos,

a la luz de la luna,

amándonos toda la noche,

amor mío,

hasta llegar al nirvana

de nuestro amor.

Juntos, tú y yo,

redentores del fuego,

receptores de la pasión,

almendros en flor,

poseídos, tú y yo.

Me caí (Número 308)

Fatigas por esa caída,

sin darme cuenta,

en el suelo,

una caída de espanto,

una cadera rota,

una pierna dolorida,

caída, caída…¡qué fatiga!

Todo se me amontona

tras tu mala noticia,

tras tu distanciamiento

de mi vida,

tras la falta de tu amor.

Y no duermo protegida

entre tus brazos.

Y despierto sola,

desvalida,

acordándome de ti,

de cuando tú me decías:

“yo te quiero, vida mía”

Y después de tu abandono,

tú, con otros amores,

yo, sin ningún rumbo,

más muerta que viva,

perdida.

Y sigo pensando en ti,

voy de caída en caída…

Nuestra joya(Número 304)

Empírea mi vida,

me lleva hacia ti,

mi esencia, junto a la tuya

con poemas de cielo

que nos mecen,

con notas musicales,

con los ángeles más bellos.

con esos rizos, tan graciosos,

para que, tú y yo,

riamos a lo grande,

pasadas ya las penas de la tierra.

Tú y yo, crecidos espiritualmente,

a lo sumo pontífice,

para permanecer en los cielos

inmortales, amor mío.

Tú y yo,

hemos ascendido para amarnos

eternamente,

mi amor.

La inmortalidad de nuestra vida

en los cielos, ya nuestra,

en las esferas, en las alturas…

por todos los infinitos días,

nuestra joya, amor,

nuestra bella corona.

Un beso con retraso (Número 302)

Buenas noches,

te amo,

un beso con retraso

te espera en mi alcoba,

horas y horas.

Y tu sigilosa horquilla

de placer me arrulla

tan dentro de tu nube

cándida,

con tu lustre paisaje de luz

que sube hasta mi corazón,

desde mis pies.

Y, luego, me come

con su profundidad,

suavemente;

se va hasta mi cabeza,

brota, por mi cuero cabelludo,

se me erizan

todos mis racimos.

Y ya siento,

yo ya sé…

que estoy contigo,

mi amor, que sí,

yo lo sé, amor mío.

Gran carga (Número 299)

Porteo igual a una espuerta

de aceitunas moradas,

con huesos minúsculos,

carga todavía más pesada,

una pena en mi alma

y no sé…

desde cuando me acompaña.

Recuerdos de mi leona vida

a tu vera, amándonos,

en el silencio de las estrellas

de aquel olivar nuevo,

hoy convertido en senecto.

Y recorro los mismos senderos,

las mismas veredas,

¡qué pena!

tú no te apareces,

ni siquiera en primavera.

El arroyo se ha secado,

la candela ya no suena,

todavía guardo un tronco

con raíces de mi pena.

Y por, San Celedonio,

te espero a ver si regresas,

amor de mis amores,

cúrame mi alma en pena.

No vivo (Número 298)

Sin ti a mi vera enloquecí,

mis señales me hablan

con sabiduría.

Mi amor por ti

destroza mi corazón;

mi pena al no sentir tu piel

junto a mí,

al no mirar a tu cara

cada día en la mañana.

Este dolor me quita el sueño,

las ganas de mi alimento.

Sin receta, sin remedio,

esclava de mi pensamiento,

no te saco de mi cabeza,

en ningún momento.

Mi pena con este dolor,

tan tremendo,

incusos mis sentimientos,

sin flores,

estoy, sin vivir,

viviendo.