Amor Sensuales

Antojos (Número 992)


Siento, la sutileza

de tu musa, en mis carnes,

con los mejores acicalados,

interesantes canciones,

con mis ojos, cerrados,

pensando en ti.

Te tengo a mi antojo,

junto a mi cama.

Tu cuerpo de oro,

penetrando,

por mi erizada piel,

justo delante,

de unas fuentes,

de aguas vivas,

que se deslizan,

por tu silueta espacial

y, ascienden,

por mis muslos, acabados,

en la vitrina de los espantapájaros

y, por mis pechos,

cansados, decaídos,

por ese tiempo pasado,

fuera de la memoria de algunos,

de los que me han ido acompañando,

en los momentos de mis milagros.

No sé, si a ti,

te pasa lo mismo.

Cierra tus ojos,

puede que notes

que, mi pasión, aún no se ha ido.

Tengo un enorme mar rojo

dentro de mi corazón.

El milagro del amor me acompaña,

después, de tantos caminos obsoletos.

La virtud de caminar a tu lado

me los ha ido abriendo.

Y, hoy, soy un Cristo,

sufriendo,

por un amor que huye

por mis dedos, cansados,

por amasar un pan caliente

que, ya, quema en mis manos.

No sé cómo curarme

si los tengo achicharrados.

2 comments on “Antojos (Número 992)

  1. “Tengo un enorme mar rojo
    dentro de mi corazón.
    El milagro del amor me acompaña,
    después, de tantos caminos obsoletos.”
    👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
    Fantásticos versos, Mercedes.
    Fuerte abrazo.

    Le gusta a 1 persona

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