Tiempo de amar (Número 1.154)

Te invito,

a mi mal de amores,

pendejos de horizontes,

deshechos,

en el limbo de la muerte,

anunciada, después,

del cataclismo.

Hafnio, en los días de sofoco

y lujuria, intrigante,

por tu parte,

horrorosa poción mágica

de tumbarte,

con calimas desfasantes,

con una piel hundida

donde, tirito,

con las mejores vestimentas

y mi cuerpo, desnudo,

atravesando,

las rías de tu cuerpo sofocante,

en un mar revuelto,

desperdigadas bodas,

de los aposentos imperiales

y, con el arte de crecer,

como una yerba,

que no se deja arrancar,

por los muertos vivientes,

ni por una locura,

postergada.

Trituración, que me hace ser,

invencible,

como antes, tú, eras.

(Invictus).

🥰🥰🥰🥰🥰

Aroma de vainilla (Número 1.151)

¡Necesito relajarme!
¡Pon, tus brazos,
a mi alcance!
¡Pon, tu mirada,
la de los claveles rojos,
despampanantes,

a mi antojo!
¡Pon, tus nardos,

en la rúbrica de mi vida!
¡Penetra,
en mis galerías profundas!
¡Termina,

con el monstruo de los pasadizos secretos,
cuando me dices que no!
Y, llévame a la tribuna grande,
con torturas de mi sangre,
con asientos,
en mis vasos dilatados,
con aroma de vainilla caliente,
con trozos de alguna maravilla,
sin mis perdidos fantasmas,
en el rincón de los desfallecidos
cuando, yo, te llevo,
entre mi corazón flotante,
hacia el puerto del amor
y, allí, me desangro,
con tus carnes,
mirándome,

de manera penetrante, amándome,

de forma delirante,
en la cama grande,
con las flores de tu parque
y, con mis pozos

que arden,

saboreando, tus confines,

hacia la libertad anhelante.

🥰🥰🥰

Noche de brujas (Número 1.149)

Si hasta el mismo Señor,

se me acerca,

si cierro mis ojos.

Lentamente,

dentro de mis pies,

incandescencia, por mi cuerpo,

agujas, me clavan dentro,

tinta que graba, tu nombre.

El sonido, me recuerda,

a que, tú, me velas.

La claridad, en el ventanal,

los árboles de fuera,

leones, a los lados,

el recuerdo, de mi poderío nato,

el dolor, en algunos lados,

en otros, la sensibilidad muerta.

La pena, adormidera,

el llanto, en el letargo,

la abuela, enferma,

gravitacionales bandas,

en el espanto de alguien,

con el miedo, en su garganta

y, con los atributos,

de ganar todas sus batallas.

El hombre, ligero de carga

llega, con su consciente poder,

me alegra la triste morada.

Nada de padecer,

el momento, es ahora.

Las cargas, fuera,

el día, bello,

el cielo, rosa,

las ventiscas, se fueron,

la comida, en la mesa,

mirando, con sigilo,

por si alguien se da cuenta.

Las gasas, mojadas,

la tristeza,

de un dolor camuflado,

en el largo espanto,

de una noche de brujas

que, aún, continúan cazando;

las escobas, se oyen,

con el pensamiento,

en el mes de noviembre.

Yo, de nuevo, iré a verte…

🥰🥰🥰🥰