Altitud (Número 210)





Tu alma inmortal, mi
artemisa.Desnudo por ella mi
armazóny, en mi pecado, tu
sumisión.Yo fluyo por ti, tusacerdotisa.
Alfa y omega, tupitonisa.
Amor cálido con uncomezón
encima de mi tez, en
rebelión.Estos versos me hacen tupoetisa.Como protagonista de tufuero,aparición de tu amor nodisperso,y, en todas mis vidas, tevenero.
Miles de gritos van aluniverso,manifiesto de que por ti memuero,entre las rosas de amor de unverso.

Amnistía (Número 166) Soneto

Triste, con mis ojos en tu ventana,

observante de tu conversación,

me abrazo a la desilusión,

mi exposición a quizás mañana.

Con mi bestial exhalación humana,

con haz de mi luz a tu compasión,

por ruín callejón, sin

dilación,

avispada mi enfermedad emana.

Justo en mi cárcel tu amargor,

a diario, víctima de tu penal,

vencida por desaires sin tu amor.

Tullida por la quietud terminal,

dueña de tus escenas de actor

y amante de mi dolor triunfal

Mutismo (Número 162) Soneto

Para mí no llega la primavera,

mi árida consciencia con mi pena,

la ruina del fango de mi condena,

con esta ventisca tan heladera.

Las migajas de tu cárcel austera,

yo, tu amante con conducta buena.

Mi apapachamiento, mi escena

entregándote hasta mi sementera.

La ensenada sabe de mi espanto

por el bloqueo de tu abstención,

su afluente, las gotas de mi llanto.

Tu invisible carga, sin condición,

perdida sin solución, entretanto,

agarro mi eterna condenación.

Impacto (Número 160) Soneto

En mi alma, sangre con fría candela,

con sufrimiento de mi esternón,

con el catéter de tu alta tensión

mi creación, tu cara de canela.

En tu búsqueda por la ciudadela,

en tan recóndita

superstición

y dentro del mar de la perdición,

con el caos de las noches en vela.

Los besos de tu olvido,

patraña

con la necedad de tu

embestida,

mortíferos abrazos de tu maña.

El maleficio cerca de mi

vida,

tantos sinsabores con tu calaña

que me hunde tu desamor

suicida.

Intensidad (Número 159) Soneto

Y este escozor dónde se halla,

un escozor cerrado y profundo

tan mortificador y moribundo,

sumo devastador de mi vitualla.

Un escozor máquina de mi batalla,

como un huracán de inframundo,

letal daño en un microsegundo,

para mi cuerpo, caliente metralla.

Válida parca de mis comprensiones,

con tanto pesar en tu testimonio,

rudo asesino de mis vastos dones.

Con tu amor de traición, tu

demonio,

huella de mis dormidas conexiones,

crispadas por tu disgusto esclavonio.

Feliz Navidad (Número 157) Soneto

Con este soneto de Navidad

toma de regalo mi corazón,

cubierto con bendita bendición,

sinfonía para la humildad.

Alguien te dará su amable bondad,

proclama compañía y unión,

con júbilo, tendrás su protección,

¡alegría! ¡fuera tu soledad!

Un Sol te alumbra muy bonachón,

mira su carita de resplandor,

sus ojos, luces para el perdón.

Elimina de tu alma el dolor,

recarga tu mente con ilusión

y, en tu corazón, viva el amor.

Sublime ( Número 156) Soneto

En mi materia cuelas tu

arsenal,

con tu oro y tu plata,

compañero,

amarillo y blanco, gran

lucero,

mimo de mi alma

incondicional.

Temblorosa con tu cuerpo

astral,

el polo magnético de tu

acero,

rastro en mi desvelo

ahogadero.

Subo a otro plano

existencial.

Qué maravilloso este

ascenso,

hondura de un estado

apacible,

regalo de tu amarre

intenso.

Beneficios con tu aire

invisible,

creador de un momento

extenso,

con éxtasis de amor,

irrepetible.