Mercedes
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Ermitaños (Número 947)
Final de las turbulencias de mi cuerpo. Te despejo, los anzuelos, de un nuevo misterio, contra la corriente, nefasta, de tus árboles con duelo. Sustrato carbonizado, entre los últimos palaciegos que han dado, sus enseres, a los ermitaños del tiempo. Animosos, con tus brillantes posturas, las estrecheces perdidas. Me deslizo, entre los últimos árboles que…
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Camaleón (Número 946)
Entre las flores del patio anda un camaleón, cambiando de color. Lo busco cada mañana, un día, verde anda, otro, reluce amarillo, otro, marrón espino. Y como el gris del cemento, cada día, más tormento. El camaleón de mi patio, por aquí, lo estoy buscando. Hoy, aún, no lo he visto, seguro que estará oscuro.…
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Superación (Número 945)
Camino en una lenta melodía, con mis manos vacías, lenta, lenta… No me encomiendo, ni a ningún santo, ni a ninguna guerrera. Este dolor, ¡mío! ¡nada más! Veo pasar el mundo y tengo que acostumbrarme. ¡Nadie me entiende! ¡Nadie me comprende! La fuerza, ¡solo mía! desde la noche hasta el día y viceversa. Necesito prometerme,…
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La doble reflexión ante el humano río
El río humano es amable con quien lo visita. Las dimensiones humildes de su cauce, el caudal moderado que por él discurre y la vegetación de ribera poco rimbombante, nos animan a pararnos en sus márgenes y contemplarlo. Todo está a la vista, a nuestro alcance, cercano. Entonces, tras la emoción, llega la reflexión. ¿En…
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Movimiento (Número 944)
¿Qué es la vida sino movimiento? ¡Algo se mueve! ¡Tene vida por dentro! ¡Corre! ¡Salta! ¡Vuela! Y, después, descansa, en la espesa bravura, de un movimiento lento que me colma de placeres, en la inmensidad del viento. Y una voz, detrás de mi oído, por la espalda, se mete en mi sentido; su movimiento castizo…
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Don (Número 943)
Mi camino espino; parada, en la zona roja, surco las naranjas, vía libre en las verdes. Mi peligro, al fin, desvanecido. Todos los rincones, se me han hecho, un parque de hierba verde, para mis lazos de sangre que, me quieren, sin lágrimas de cañas pajizas. El don de la vida, ha venido a verme,…
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Inter portas mortis (Número 942)
¿Qué te digo del orden establecido, por mis caminos fracasados, hacia una liberación nocturna en tus brazos, con la parsimonia, de las bondades de la vida, copiosa, en nuevos estados, plasmados, en una farándula eterna que permite, saborearnos, hasta la médula, con los mejores bufetes, comiéndonos con placeres, con el mundo al revés, continuando, con…





