Mercedes
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Hayku (Número 1.091)
Frescor de noche, luna de mar teñida, en crecimiento. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Senryu (Número 1.090)
En mi espalda me rajan con puñales hasta mi entraña. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Senryu (Número 1.089)
Un monumento, dentro del corazón, con tus semillas. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Flagelación (Número 1.087)
Entre los barrotes, de esta cárcel de mi sueño, anclado, a un feo follaje, caminando, entre los tozudos dolores de mi cuerpo. Mi barriga, me recuerda, el triste percance de la guerra, heridas de arma blanca, garraspera, en mi garganta, el tubo de la militancia, galopante. Largas horas, postrada, en mis cuerdas doloridas, después, de…
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Espumas (Número 1.086)
Entre agujeros muy pequeños, dorados intensos, se deja ver tu alma, iluminada, cual concierto, en una noche, de estrellas vibrantes, candelas en el cielo, fuegos artificiales, candelabros, en la mesa, de nuestro amor incesante, plataforma del caminar y, de los tesoros, de esta vida dichosa, del amor a alta escala, con ráfagas intensas, de tus…
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Senryu (Número 1.086)
Con tu alquimia, en júbilo, mi alma, por las praderas. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Haiku (Número 1.084)
El fuerte viento, las hojas del otoño, en la ventana. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Haiku (Número 1.083)
En el trabajo con calor asfixiante, el campesino. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Liberación (Número 1.082)
En el sutil silencio de este amanecer caribeño, con mis ojos, aún entreabiertos, sin ganas de comerme el mundo, un malestar tremendo, sin deseos, de enfrentarme, a algo nuevo. Poco a poco me voy moviendo, mi cabeza, en un absurdo momento, mi cuerpo, cansado, casi por los suelos, agotado, entre las liendres de este mundo…
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Senryu (Número 1.081)
En mi cabeza, castillos en el aire, sin gravedad. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Laureles (Número 1.080)
Siento, con esmero, el movimiento de un terreno, cubierto, de fantásticas especies animales, todas, por mi cuerpo, recubriéndome, cada paso que doy, sigilosamente, dentro, de un corazón de oro, soleado, con los laureles, de mi corona de santa imperialista, para que no decaiga, en las trinidades eufemistas de las congruentes vampiresas, atadas, por una pata,…










