Amor, Sin categoría

Liberación (Número 1.082)


En el sutil silencio

de este amanecer caribeño,

con mis ojos, aún entreabiertos,

sin ganas de comerme el mundo,

un malestar tremendo,

sin deseos,

de enfrentarme, a algo nuevo.

Poco a poco me voy moviendo,

mi cabeza, en un absurdo momento,

mi cuerpo, cansado,

casi por los suelos,

agotado,

entre las liendres de este mundo

que se van haciendo poderosas,

en los suburbios de mi vida

y, mis partidas,

en las esferas gravitatorias

de no darme, aún, por vencida,

¡con vendas en mis manos!

¡con alfileres en mi respiración!

¡con cadenas en mis pies!

y, con mi libertad,

casi abandonada,

en un caldo muy oscuro,

tremendo miedo,

al verla,

en ese horripilante estado.

¡No quiero que me avasallen!

¡No quiero que me detengan!

Hoy, en este silencio,

se oirá trotar mi corcel,

el de mi libertad

y, me acompañará, hacia la montaña

más alta, de este lugar.

Todos,

me oirán, trotar y trotar…

en la búsqueda,

de mi libertad…

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