Amor
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Fea senectud (Número 1.112)
¡Oh deterioro! ¡Físico! ¡¡Mental! ¡Intelectual! A oscuras, por la puerta trasera, primura, de años de espera, tu mella, en el cuerpo, tu telele, en los huesos tu descarada tintura, moviéndonos, como a un muñeco; roto muñeco, sin peluca, sin zapatos, sin sonrisa de niños, sin soldadura, en los soldaditos de metal, desaparecieron, en aquel portal,…
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El poema que mató a mi alma (Número 1.111)
En la poza del sulfuro de una tristeza, sin gloria, pernoctando, en las raíces duras de los calabozos de un corazón roto, deshilachado, con pespuntes, destrozados, con la histeria de la soledad encrespante, con martirios, de otros atacantes, con lingotes menguantes, falsos. Jolgorio apestante, con la muda realidad, no la de antes. Pago a pago,…
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Celos (Número 1.110)
No quiero, mirarte, a la cara, me culpas, de tus patrañas. Con tu mirada, rajas, mi alma quieres, matarme, en tus ojos, un asesinato. Me odias, sin más, así, yo, no puedo vivir, por dentro, me muero. Yo, lo siento, no hago nada contra ti, eso, tan cierto como que, huiré, de tu lado, tanta…
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Poema para cantar (Número 1.109)
Mis ojos, hacia el cielo, con las nubes blancas, de fondo, enamorada de ti. ¡Dame las llaves de tu corazón! Quiero abrirlo, yo, en esta tarde de pena. No me digas que no que se encoje mi alma y me desmayo, sola, en esta situación donde no tengo tus besos ni tus manos, me agarran,…
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Senryu (Número 1.108)
Nido vacío a los cincuenta y cinco, los estudiantes. Mercedes Luque Navarro poemasdemercedes.com
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Poesía del alma (Número 1.107)
¡Poesías! ¡Poemas! ¡Cuánto os debo almas mías! Mi refugio en los fríos días, por las dunas, de un desierto, estéril, malo, sin honores, sin buenos pasos. Derrotero camino, con la sepultura de la alegría. Muerta la magia, callada mi aventura, mis juegos, en alta mar, en un colchón de fuego, en una cama de hierro,…
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Protestas (Número 1.106)
¡Tierra brava! ¡Tierra brava! el tren, no se para. Columpios con fuertes ganas, en las posturas delirantes, de una cima chispeante. Altura en el pueblo, la sierra, con sus truenos, los relámpagos nocturnos, los perros insaciables, de aquellos cortijos, el estremecimiento, de un árbol mudo, el escalofriante titiriteo, de las alimañas cabizbajas, esperando, a su…





