Nombrándote (Número 293)

Mil ave marías

te dedico a ti,

tan sólo para verte

junto a mi cabecera,

en el día de mi despedida

de este paraíso terrenal.

Yo sé que tú no vendrás

a despedirte de mí, lo sé.

Alguien, con pena al oír tu nombre

en mi despedida, te lo dirá.

Tu mano en mi mano yo sentiré

aunque tú no estés.

Con mil ave marías…

te seguiré llamando en mi agonía.

Amor mío, así de triste,

será mi despedida,

con un enjambre de abejas

en mi pecho,

sonando en círculos,

en una reunión trabajosa,

de lujuria…

Y, yo, te seguiré nombrando…

sin poder.

Y mi corazón se parará

con tu alma dentro de sí.

Y, mi boca,

seguirá nombrándote

hasta en mi último aliento

de vida…

Y no te irás de mi mente

hasta que no me vaya yo

a mi otra vida, sin ti,

amor mío.

Y, allí, te esperaré

mientras yo viva,

por el resto de mis días…

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