Amarte sin fin (Número 294)


Y pinto cabañuelas,

en abril,

encima, de un nubarrón,

que se avecina a mi vida.

Y solo busco mi tesoro,

¡ser feliz junto a ti!

Y pinto cabañuelas,

¡yo sola!

ante mi secreto erudito

de amarte sin fin,

porque, tú, me miras,

tan distinto, a todos los demás.

Y pinto cabañuelas,

con el sabor del amor

de la miel, para ti.

Y te regalo la belleza

del equinoccio de la primavera,

con mi corazón,

entregado a ti.

Y pinto cabañuelas,

en mi libro de recuerdos;

esos recuerdos tuyos

que me ametrallan el alma.

Y, esos mismos recuerdos,

no me dejan que termine…

de pintar cabañuelas para ti,

amado mío.