Levantar la mano (Número 262)


Poncio Pilatos levantó

su mano.

Hoy, no se imagina

esa magnitud.

¡Causa de dolores,

en corazones nobles!

Reglas inhumanas,

en almas de sabiduría celestial,

que indagan, en las consciencias,

de una loca sociedad,

desfasada de todo mal,

con la insurrección de la maldad,

¡con el enfrentamiento abismal,

entre seres humanos!

Y, Poncio Pilatos,

¡levantó su mano!

Hoy día,

verdaderamente:

¿quién o quienes

no levantamos la mano?

¡digamos yo!

¡seremos grandes privilegiados!

sin ninguna duda.