
Terrones y terrones,
una batalla contrarreloj,
terrones de tierra
despedazados,
segundo a segundo,
sin parar,
en una quimera de días
que se apodera de la pena
de todos.
Y, nos aviva,
el sagrado tesoro
que tiene las entrañas
de la tierra
¡cuántas largas horas
de tristeza!
Y, se acompaña,
por la serenidad de un Ángel
que allí juega
esperando, la salida fuera,
esperando, el encuentro,
con la vida.
Terrones y terrones
ya, descuartizados,
pergamino eterno,
que ha sumido, al hombre,
en una cadena humana,
con múltiples valores.
Terrones y terrones,
por un angelito minero,
que ya vuela, por los cielos,
con los ángeles más bellos.
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