Trotamundos (Número 249)






Voltios de Jerusalén,





activos en mi trapo nuevo,





navego, en este





ostracismo de tu barco,





indicio que me posterga





al trémulo impostor de tu





soledad,





en voluptuoso y en opaco





limbo para retornar a tus





sensuales brazos,





integradores de una burbuja





chispeante en tus venas de





estimado señor,





trotamundos,





bienvenido a mi vida,





amor.

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