Yo, aún, no sé por qué
celebro fiestas
si mi corazón, tan triste,
solo baila cuando saca
sus notas fuera;
esas pocas melodías
con las que sonrío,
desde dentro hacia fuera.
Yo, aún, no sé por qué
celebro fiestas
que me aburren,
toda la tarde
y toda la noche,
como si, por detrás,
me diesen un estacazo
y me dejaran tumbada
en un banco.
Yo, aún, no sé por qué
celebro fiestas,
si a fin de cuentas,
el que más y el que menos,
un actor del teatro
de una vida entera
donde nadie lo nomina
para un Óscar,
donde nadie lo dobla.
Y, ni tan siquiera,
un súper agente
se presenta en esa fiesta
y me pone, una multa,
por estar triste.
Y, ni tan siquiera,
llega, un médico,
que cure mis tristezas,
¡No hay magos en la fiesta!
¡Todos creemos
en la felicidad completa!
Y, por mí, sí que apuestan,
así, que la fiesta, ahora,
la mejor casa de apuestas
de toda la comarca
donde, unos, ganan
y, otros, pierden…
¡por supuesto!
yo gané,
yo, también perdí…
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