Fiesta( Número 161)

Y, aún, no sé por qué

celebro fiestas

si mi corazón, tan triste,

sólo baila cuando saca

sus notas fuera;

esas alegres melodías

con las que sonrío,

desde dentro hacia fuera.

Y, aún, no sé por qué

celebro fiestas

que me aburren,

toda la tarde

y toda la noche,

como si, por detrás,

me diesen un estacazo

y me dejaran tumbada

en un banco.

Y, aún, no sé por qué

celebro fiestas,

si a fin de cuentas,

el que más y el que menos,

es un actor del teatro

de su vida

donde nadie lo nomina

para un óscar

y donde nadie lo dobla.

Y, ni tan siquiera,

es un súper agente

para irrumpir en esa fiesta

y hacerte pagar

una multa

por estar triste.

Y, ni tan siquiera,

es un médico

que medique y cure

tu tristeza, para hacerte,

el mejor mago de la fiesta.

Y, todos, creen

en tu felicidad completa.

Y, por ti, sí que apuestan,

así, que la fiesta ahora

ya es la mejor casa de

apuestas de la comarca

donde unos ganan

y otros pierden…

por supuesto.

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