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Ser feliz (Número 962)
Y, no me hace falta, ninguna razón, para sentirme feliz. Mi respiración me da todo para vivir, limpia y agradable rutina, ¡me hace feliz! Simplemente, respirando así, con mi alegría de vivir, elevación colorida. Fundición en mi alma, chorreo de electrones que me hacen, tan feliz, que no me hace falta, nada, para ser feliz.…
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Limones (Número 961)
Limones verdes, limones amarillos, en esta rama, del mar de mi sino, añejos elementos, cautelosos momentos, estragos dolientes, el máximo esplendor, en mi corazón, candente, como el sol. ¡Limones! ¡Limones! al estilo de una canción, en los malos momentos. El resistir, produce la fuerza, esa batalla, se reduce a nada, entre las apagadas cenizas, el…
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Mi casa (Número 960)
Imitadores ¡qué bien lo hacen! en una línea divisoria, de uno y otro, con la gloria del carro de la victoria, entre los rosales de una extrañeza rara, por las ganas de inculcarse, lo mío, por mis deseadas canciones. Yo, con ganas de rendirme, ante el carnaval de mi vida, por tantos buenos imitadores, que…
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Senryu (Número 959)
Un rico té con sabor a canela, en Estambul. Para saber más: Vista poemasdemercedes.com Vista cancerpoemas.art.blog Vista diccionarioderimas.video.blog
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Iceberg (Número 958)
Si es verdad que mi pena es pasajera ¿cuándo me lo dirán? No entiendo tanto secretismo, en el estribo de mis patadas, dando coces a diestro y siniestro. Prefiero una espantada, que me libre, del soliloquio de mi vida, de la punta del iceberg, de la loca instancia que miro del revés y, me planto,…
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Contactos (Números 957)
¡Cuídate! ¡Cuídate! en el año, dos mil veinte, en el año, dos mil veintiuno, ¡qué lástima! ¡sin cobijo, de unos abrazos, gozosos! ¡sin calor, de una manos, que den achuchones! ¡sin besos, de unos labios, que calienten! ¡Lástima de los pasados años! Los humanos, hemos visto, nuestro bienestar, mermado, por un minúsculo animal que nos…
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Descarga (Número 956)
Triste guasa, en esta situación, impresionante, el amor, el de antes se fue y no vino, se lo llevó, el agua, de un frío río. Desembocó, en un mar vespertino, se puso turbio. Los peces del fondo del mar, se asustaron. Los delfines, se quedaron quietos. Y, la ballena, no creyó lo que le dijeron,…
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Senryu (Número 955)
Daros las gracias, verdaderos amigos, mi pan caliente. Para saber más: Vista diccionarioderimas.video.blog Vista cancerpoemas.art.blog Vista poemasdemercedes.com







