Pérdidas (Número 385)


Y, los momentos,

cerca de ti,

más llevaderos,

con esa alegría

de tus besos,

en la intemperie

de mi desolado corazón.

Y, ausente de este mundo,

cicuta,

de un trasfondo mustio,

problemas del dolor

de mis males embriagantes,

en la locura, tan imbécil,

de mi negra vida,

oscurecida, por las pérdidas.,

transformada,

en druida en pena.

Y, al estar a tu vera,

olvido, por un momento,

mi ruina.

¡Jamás una derrota!

Me retuerzo,

en el lodazal de mi pasión,

a la espera de tus besos,

mi amor…

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