Orden de alejamiento (Número 309)


Dónde voy,

si lo mío, no es ir.

Sinuosa,

entre nardos olorosos,

me sirven,

para tu adiós,

siempre y cuando,

no te vea, en ese mismo instante,

en el que, te has embarcado,

hacia un rumbo delirante.

Te atreves a censurarme,

si, tú,

no sabes mi verdad,

¿por qué lo haces?

Mi siniestra verdad,

en aquella tempestad amorosa,

en la que me hallo inmersa,

por tu presente fantasmagórico

que, me clava,

las peores armas nucleares

de la tierra.

Con este presente

me topo,

¡por sorpresa!

Te juro, por todo lo

que me mantiene de pie,

que es el presente

más abominable

que pueda creer.

Hoy, te cuento,

la mitad de las malezas,

que vivo, por ti,

lo que afronto, por ti.

Hoy, aquí,

delante de un juez,

pido tu alejamiento,

kilómetros y kilómetros,

¡lejos de mí! ¡vete!

Y, encima,

me dices,

que, puedo ser,

tercera persona.

¡Aléjate! ¡Aléjate!

Necius mortem.

«La elección de la muerte»

Una respuesta a «Orden de alejamiento (Número 309)»

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.