14 de febrero (Número 267)


Hoy, catorce de febrero,

en tu libro,

yo solo hubiese escrito

«te amo»

contigo, al firmamento.

Tu mirada, calostro

para mi alma.

Me sacian tus pupilas,

las mías, dilatadas.

Tu presencia, mi tímpano,

un trino de pájaros.

Tu ausencia,

la estampida de mi sangre.

Tus besos, mi salvación,

mi locura perdida.

Y, un abrazo tuyo,

mi gloria,

una paloma blanca

entre las flores del edén,

jolgorio para mi ser.

Y miro, de nuevo, tu cara

y, en ella,

la frescura de tu alma

que no deja que me vaya.

Me amparo en tus entrañas,

con la fuerza de una daga

y, tu amor, me acompaña.