sin oír, ninguna llamada.
Un día, en el que me levanto,
con ganas de huír.
¡No sé dónde! ¡No sé cómo!
Solo sé que mi deseo
es, no estar aquí.
Corro, para dejar atrás,
esa llamada no esperada.
Cojo mi coche
y, en silencio,
pongo rumbo
a cualquier sitio,
¡no sé a cuál!
Mi mente ya no está,
se ha ido a otro lugar,
ha volado, ¿hasta cuándo?
aún, no lo sé.
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