Victoria (Número 240)

Esta vereda, tan salvaje,

aúlla dentro de mi mente

y muerde, ferozmente,

mis conexiones.

Y me hace soñar,

con un terrible

arácnido demoledor,

dentro de su tela protectora.

Y corroe mis dominios,

sin dejar de alentar,

mi sobria pasta calavera,

en la clara misión

de lapidar esta confusa

vida interna,

para zarandear

mi corazón,

entre los restos inmensos,

que forcejean, unos

con otros, para hacerse

victoriosos,

de una o de otra manera.

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