Mirada (Número 226)

Tan distinto

mi amor del tuyo,

siempre te lo he dicho.

Y, hoy,

me he dado cuenta,

como nunca,

por tus trucos

y por tu cantinela.

Y no me regalas

ni una mirada limpia.

Y no me miras a los ojos,

te da miedo.

Y, ahí, tu falsedad

tu negación a mi amor.

Y, sin ocultar esa mirada,

tú, por mí, no sientes nada.

Y te avergüenzas

y miras hacia otro lado,

no miras a mis ojos,

ya me he dado cuenta.

Así que tú no sufras,

corre, vuela,

que ya… sufro yo, amor.

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