En San Lázaro (Número 163)


De todo lo de hoy,

veintiuno de diciembre,

me quedo contigo,

Nati, trianera

y, ahora,

vives en Puerta Osario,

¡qué encanto de mujer!

sencilla, amable, positiva,

con ese arte,

que te hace brillar,

por los cuatro costados.

Me cuentas,

casi tu vida entera,

como yo a ti.

Y, coincidencia tras

coincidencia,

¡casualidades!

en esta sala de espera.

Después vas

y, hasta, para despedirte,

me besas.

Aún, siguen habiendo

personas buenas

y, tú, Natividad,

una de ellas…

El mundo resiste

ante tanta maldad.

Nati, quizás,

no te vea más,

¡quién sabe!

pero que lo sepas,

para mí,

¡ya eres inolvidable!

Y, Nati,

lo que yo no te dije,


por si acaso lees estas letras,


¡yo soy de Lora!

¡de Lora del Río!

Nati, ¿te suena?

Ah, Nati,

¡puedes venir cuando

quieras!

¡tu conexión, en mí,

ya queda!

3 respuestas a “En San Lázaro (Número 163)”

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.