De todo lo de hoy,
veintiuno de diciembre,
me quedo contigo,
Nati, trianera
y, ahora,
vives en Puerta Osario,
¡qué encanto de mujer!
sencilla, amable, positiva,
con ese arte,
que te hace brillar,
por los cuatro costados.
Me cuentas,
casi tu vida entera,
como yo a ti.
Y, coincidencia tras
coincidencia,
¡casualidades!
en esta sala de espera.
Después vas
y, hasta, para despedirte,
me besas.
Aún, siguen habiendo
personas buenas
y, tú, Natividad,
una de ellas…
El mundo resiste
ante tanta maldad.
Nati, quizás,
no te vea más,
¡quién sabe!
pero que lo sepas,
para mí,
¡ya eres inolvidable!
Y, Nati,
lo que yo no te dije,
por si acaso lees estas letras,
¡yo soy de Lora!
¡de Lora del Río!
Nati, ¿te suena?
Ah, Nati,
¡puedes venir cuando
quieras!
¡tu conexión, en mí,
ya queda!
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