Ansiedad (Número 83)

Y mato mi ansiedad

entre versos

de arte mayor y menor.

Y ,así, mi alma se nutre

de los besos

que nadie le da.

Se le acabaron

después de almacenar

en esta vida tantos años;

ya nadie

me da… esos besos de antaño.

Y  sigo matando

mi ansiedad

colmando mi mente

de las historias

que me topo en mis versos

pues, en mi vida, las historias

ya perecieron;

sólo unas palabras

de agradecimiento,

incluso, unas palabras

con enfado.

Y sigo matando mi ansiedad

con un café entre mis manos

y con un pensamiento

de soledad  que parte mi alma.

Y. ahí, es cuando ya no puedo más

y, una lágrima, se asoma

deseosa de acabar con esa ansiedad

que, por cierto, tú,

AHORA MISMO me ayudas  a matar,

al leer  estos versos

que han nacido para eso…

para dar sepultura

a la tormenta de mi ansiedad.

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