Tita Antonia (Número 1.130)


Esa luz azulada,

tus ojos, reflejan

una vida eterna.

Recuerdos de mi niñez, en tu piso,

con mi abuela.

Tus libros, bajo el sofá;

una mujer adelantada para su época,

siempre, te gustó la lectura,

cultura, no te ha faltado nunca.

Y, las muñecas de tu hija, todas tan bien puestas; recuerdo la vestida de soldado,

yo, nunca tuve una como ésa…

Y, en todas las fiestas familiares, tú, no faltabas, nunca un desaire para nadie.

Tu sonrisa te alumbraba y tus ojos lo corroboraban.

El tiempo ha pasado,

muchos años a tus espaldas, noventa y nueve.

Hoy, te hemos dicho adiós,

tita Antonia, la de mi tío Francisco, ya estás con él (no quería estar solo).

Espérame tita Antonia, un abrazo fuerte y siempre te recordaré…

Besos al cielo…

14/10/26

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