Flores en mi alma,
cañas fuertes, abducen,
con los más frescos lirios
de una calma canelada,
al danzar,
sin imprevistos,
en el torrente de mi sangre,
vierten, a mi carne envejecida,
sin lustres, decaídas,
con polvorientas heridas,
cuales locomotoras desguazadas,
sin la fe por una vida futura, hilarante, a cada momento,
con adioses, sin frenos,
a esta fuerte puerta,
cerrada, en cada instante,
al mirarte, fijamente.
Saber que te tengo delante, cogido, a mis ramas,
dándome desaires, preguntándome,
por qué te amo tanto, aún,
en la sequedad de mi vida,
casi acabada, casi vencida..
Y, tú, sigues, con tus ojos,
y el misterio de tu mosaico,
tu verdad, inconclusa
y tu mirada…ida…
igual que siempre..
poemasdemercedes.com
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