Engrandecida (Número 910)


No quiero perder

las ganas de vivir,

¡una negación a ello!

Doy por hecho

que, mis penas,

no me sacarán del pozo profundo

donde, sin querer,

he pisado en falso

y ¡zas! hasta el final he llegado.

¡Peleo con mis fuerzas!

¡Necesito una ayuda de fuera!

¡Esto está muy oscuro!

¡Hay agua, rocas y arena

que, me hacen sentir,

miedo y tremendo frío!

El sonido del agua,

me hace temblar,

con el semblante,

arruinado, de mi calma.

¡Estoy hundiéndome más!

¡Nadie sabe dónde ni cómo estoy!

¡El poco espacio que me queda

está enfangado!

¡No puedo ver, con claridad,

lo que hay, encima de mi cabeza!

¡Las tormentas continúan!

¡El viento, sopla, cada vez más fuerte!

¡Mi cuerpo, se va encorvado!

¡Necesito un cambio!

Y, quizás,

los recuerdos del gusano,

me hagan, convertirme,

yo sola,

en un lindo capullo de seda,

para, después,

volar como una mariposa.

¡Pondré mis huevos ahí fuera!

¡Es lo que voy a hacer!

¡No soporto verme así!

¡Tengo las alas cortadas!

¡El miedo me ha paralizado!

¡Tengo que bendecirme!

¡Salir al sol, con las ganas,

de una mujer distinta

más engrandecida que antes.

¡El sufrimiento, me ha hecho,

no morir en el primer intento!

Subo y subo,

en las gradientes alternas,

de una vida nueva,

con o sin ti,

¡cuestión de elegir!

Ya veremos, el fin,

de la melancolía

que, hoy, me acompaña,

debido, a la ausencia de tu calma

y, al desafío, de ponerme trabas.

2 respuestas a «Engrandecida (Número 910)»

  1. al comienzo de la poesia, daba miedo,¡que tenebroso!menos mal que al final pudistes salir.

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    1. pues sí Antonio, ahí está la esperanza!!!!
      siempre firme!!!
      fuerte abrazo 😘😘

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