Piedra (Número 415)


Miras a mis ojos

¿para qué?

yo, no soy de piedra

y, tú, me elevas,

con tu mirada secreta.

Me pones rebelde

te vas y, mi amor,

en espera,

con los milagros,

no se juega.

Y tu peor falta

que no te interesa mi mal;

¡irracional pena!

Y, encima,

tienes, la cara dura

de mirarme, fijamente,

para meterte, en mi alma,

como un cuchillo de hoja brava.

Y, menuda sorpresa,

tú me das.

Tú, me matas,

mi amor,

cada vez que, me miras,

con tu evanescencia.

😘😘🥰