Templario ( Número 370)

Punzadas, ¿de dónde me vienen?

de mi corazón abandonado,

con mi trono destronado

por tu ser, sin piedad,

con la bravura de un templario

que huye fuera de su dominio.

Y, cien mil enemigos,

te persiguen,

tú, puedes con todos.

Mas, tu caballo,

tropieza en una piedra

hasta caer;

su cabeza maltrecha,

sangre por todo el camino,

arena pegada en su crin,

antonimia frente a tu puerta.

Y sigo esperando tu respuesta,

tu última respuesta.

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