Sin excepción (Número 305)


El tiempo, cura mi herida,

un puma arrodillado,

una caída, en su esencia viva.

El tiempo arrastra,

el peor lodo,

de mi amargo sentimiento,

de mi daño por dentro.

Me acerca, con tiempo,

al único precipicio

que existe en este mundo,

al único misterio inequívoco

de la vida,

así es el tiempo.

Me lleva, poco a poco,

en volandas,

a mi muerte,

a mi vida inmortal,

a mi muerte irrisoria,

en la que, yo, no creí

por bastante tiempo.

Soñaba ser una excepción

de la rueda intachable

del tiempo, ilusa, yo,

por aquellos tiempos.

Nadie vence al tiempo,

¡nadie!

Seguramente,

la inmortalidad,

sea,

otra cosa diferente.