No me quedo inmóvil,
un aire fuerte,
capaz de despegar mi vuelo,
en las mañanas
de mi mundo,
en las soleadas tardes
de mi vida
y, con franjas de dos colores,
me desliza hacia ti,
con la pluma en mi mano,
con mi corazón en el cielo,
me levanta de mi cama,
con la fuerza de un tornado,
me da vueltas y más vueltas.
Yo te busco, desesperada,
hasta que veo tus ojos
y, tus manos, me agarran;
aquí me quedo contigo,
con esta energía naranja,
que me ha traído a ti,
con tantas ganas,
con este gran voltaje,
que me traba.
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