Lo que te quiero (Número 238)


Y, todo mi amor,

para ti,

tú, el caldo de mi vida.

Triplico mi sentimiento

cada vez que me miras.

En el río fresco,

tu reflejo.

En la luna clara,

tú que me amas.

En el agua salada,

tu bella estampa.

En el sol dorado,

tu gran abrazo.

En el verde campo,

te amo y te canto.

En el cielo claro,

me das tu mano.

Y, con canciones de París,

me haces el amor, allí;

en el Sena, sin fin.

Y, con los animales del

bosque,

tú que me coges.

Y, yo, amándote,

¡siempre!

con la desventura

de no tenerte,

¡nunca!

con la tristeza de mi soledad

y, con la necesidad de

amarte,

en la fábrica de mi amor,

en este universo,

solo, al pensar, que te tengo.

Amado mío,

ya sabes,

¡conoces mi fortuna!

¡lo que yo te quiero!

¡mi corazón, en destierro!

«In exsilium»

(En exilio)

Una respuesta a «Lo que te quiero (Número 238)»

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.