Aléjate (Número 202)


A ti te pido perdón,

por llamarte,

aquel día desastroso

de tanto horror,

cuando,

con todo mi dolor,

pedí que te acercaras a mí

y te quedaste

en tu rincón favorito;

¡no apareciste!

¡gracias!

No me hiciste

ni el menor caso

y, ahora, te doy las gracias

¡en abundancia!

Y, con esta plegaria,

rezo y rezo

para que, tú, no aparezcas

y para que no seas amiga,

de quien no puede más,

de quien tiene,

su estado físico,

eclipsado,

de quien tiene,

su vida,

en un endeble hilo,

camino del otro mundo.

Así que,

¡perdóname,

por aquella vez,

que te reclamé!

Y ¡aléjate, por favor!

¡Escóndete!