A mí, con estar
a tu vera, me basta,
tu onda expansiva
me atrapa.
Explotas junto a mí,
penetras en mi cuerpo,
tu profundidad,
ataca mi cerebro.
Paso a mi estado
de sueño inmortal,
¡todo me huele a ti!
¡presiento tu cuerpo astral!
¡nada me detiene!
¡catalizo mi pasión!
¡mi alma explota!
¡mi corazón se alborota!
Con nuestros besos,
en aumento,
somos uno del otro.
Tú, mi fragmento,
me das un abrazo
de los que se dan
cada miles de años,
¡un abrazo milenario!
Tu estás a mi vera,
¡nuestras almas estallan!
¡se funden!
y, al final, se calman
entre varas de sándalo,
en el portal de nuestra alameda.
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