Amado mío,
ya tengo alas
para volar junto a ti,
sin anclaje a ningún lugar.
Y, con estas alas,
vuelo contigo
de todas las maneras,
a todos los lugares
habidos y por haber.
Sobrevolamos este planeta,
y, otro,
solo nuestro,
ese que tú has creado,
mi amor, para los dos;
nuestro tesoro,
limpio de barbaries,
con claros colores,
con escondites sultanes,
donde, juntos, nos amamos,
sin resentimiento,
sin partidas frustrantes
que volteen
nuestro corazón soprano
que, a cada segundo, se abre
con alegría exaltada,
hacia nuestro amor,
solo, para ver,
nuestra alma inmaculada.
Replica a La magia de las palabras Cancelar la respuesta