Árbol seco, pajizo,
dentro de mi cuerpo.
Se ha ido deshojando
con el tiempo,
simplemente,
tú cambiaste el vuelo.
Ya, ni un beso,
ni un «te quiero».
Llegaste muy lejos de mí,
te dieron un premio,
(el mejor corredor de amores).
Así que, mi árbol seco,
se ha enseñado a llorar.
Y sus lamentos, se oyen,
hasta en el fondo del mar.

Deja un comentario