Anea (Número 128)

Cuando amanezca,

ahí en la puerta, madre mía,

estaré sentada,

en esa silla de anea,

la que tanto te gusta,

la que usas para mecerme

como a una muñeca.

Y, en la que me cuentas,

esas historias que tú sabes

de personas buenas,

las que tú conoces

cuando viajas a esos países

de niños y niñas

abandonados , sin estrella,

donde nadie llega a verlos,

donde nadie los alimenta,

donde nadie los besa.

Y, así, pasas tus días,

cuenta que te cuenta…

llora que te llora…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s