Gracias (Número 114)


Arquitecto de un rayo de trasluz,

tu ingenio en nuestras monarquías,

un prisma en el que tú te mezclarías,

centros reflejos de tu contraluz.

Con ese misterioso

tragaluz,

amantes gloriosos en esos

días.

Con tu garra me

confabularías

a nuestra real fusión en tu

cruz.

Tu vislumbre me muestra tu

cultor,

tu olor nítido de

azahar,

señal de identidad, tu

petricor.

Abiertos bajo tierra en el

altar,

al alba, danzando con estridor,

haciendo el amor en el

pajar.

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