Desamor

Hilos de seda (Número 111)

Y, hoy,

hilvano las heridas

de mi corazón

con hilos de seda.

Y aumenta mi dolor,

esta amargura,

tan pegada

en mi entraña,

con la dicotomía

del arretazo

que me provocas

cada vez que vienes a mí.

Por ello,

hilván tras hilván,

pienso,

no acercarme más a ti.

Y no me preguntes

el por qué de mi actuación,

viejas historias,

como las tuyas,

no tienen perdón.

Y tu ramalazo

de hombre bueno,

ya se ha muerto.

Y sólo me queda…

tu oscuridad.

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