En ese bar (Número 82)


Sobre mi cabeza,

el hastío de una mala noche,

comprimida, por el ruido

de las vociferantes palabras

que retumban en ese bar,

pasada, ya, la medianoche.

Con un vaso de whisky,

en mi mano,

mirando su hielo,

toco mis penas.

Y, la carga de mis penas,

me ametralla,

me deja sangrando

sobre la triste barra,

solo me conduce

a pensar en ti.

Y, por mi rostro,

baja, lentamente,

una salada lágrima

por esa desesperación,

que ha fusilado a mi alma.

¡He muerto en esa barra!

Una respuesta a «En ese bar (Número 82)»

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.