Raíces (Número 66)

Y, mi corazón,
a duermevela,
tú no llamas
a su puerta.
Y tu indiferencia
rutinaria,
cada noche,
me quema, mi amor.
Y con una pena
poderosa,
dentro de mi corazón
sin una venturosa luz
que airee mi dolor,
enraizado,ya,
sin ti.
Y no avisto
ningún camino nuevo
para mí,
ninguno, amor
y sin ti…yo
no sé vivir.

Publicado en Amor.

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