Sin categoría

Anaconda (Número 57)


Estivales doncellas,
protectoras de mi carne,
encuestas a mi perdón
por la tremenda visión
que poseen de mi corrupción.
Y se imponen
ante todo lo superfluo
que me invade.
Y, cada vez,
más arraigadas
por mi relatividad mundana.
Y, así, golpean, suavemente,
en mi frente para recomponerme
con fe,
en la castidad de mi vida,
en la castidad de mi ayer,
olvidado,
por la anaconda del placer,
por la anaconda del poseer.
Y, así, despierto alobada
de esta temible desventura
de mi vida de interés.

1 comentario en “Anaconda (Número 57)”

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.