Mercedes
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Refrescante (Número 608) Míriam Fotos Wabisabi
Y, en este agua, tan fresca, solo, tu reflejo, se asoma, entre los peces, entre las ranas. Solo, tu reflejo, sin otra señal, sin trampas. Solo, tu reflejo, con un abanico, en tus manos, para refrescar nuestro amor, olor a la canela mojada. Nuestro amor, agua fresca, entre las manos, aguardiente, en mi boca, mi…
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Degradación (Número 607) Míriam Fotos Wabisabi
Zorros voladores, a sus anchas por Zambia, (aquí, los hay peores) desde octubre a diciembre, (aquí, viven perenne) allí, a bandadas, a cientos, (aquí, a miles y millones). Allí, solo impresionan (aquí, dañan). Y, pobrecitos, allí, no hacen nada, (aquí ¡horrorosos! alimañas). Allí, increíbles polinizadores, (estos, en cambio, maltratadores). Allí, solo comen fruta, sus dientes,…
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Patria de mi alma (Número 606) Míriam, un lugar para soñar
Qué cerca estamos, mi amor, tan cerca que siento el calor de tu respiración que me quema. Tú, conmigo, el gran misterio, de mi corazón. Vienes de día, de noche, en los barcos, en los coches, en los montes, en los valles, en los prados, en las islas, en las montañas oscuras y, en la…
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Ocho (Número 605) Míriam Fotos Wabisabi
Entro, en tu corazón, en el fondo de él, por sorpresa, yo, necesito, amarte. Tengo un truco, ¡claro que sí! una máquina del amor, la he forjado, en mis noches de dolor, estruendo, por mi llanto. Y, con un cubo blanco, inmaculado, con rosas de mi alma, con pétalos de loto sagrado, con estrellas del…
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Mira el cielo (Número 604)) Míriam Fotos Wabisabi
Punto de vista intrínseco, armonía partida, ni existe en ti ni en mí, nos fuimos distanciando entre vagones de un turbio y oscuro tren abandonado, sí, en una vía muerta, sin servicio, desde el ayer. Allí, nadie, se acercaba, ni siquiera los brujos. Tú, creíste que, yo, era como tú, de este siglo. Te quedaste…
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Carbón (Número 603) Míriam Fotos Wabisabi
Tú, mi clave sol, en este anochecer de mi corazón, entre palmas de un mundo rápido, ajeno a mis problemas, aridez de mis penas, cactus endurecidos, nada de savia, ¡en peligro mi vida entera! ¡mi desintegración! ¡mi calvario! en este final de mi mundo, ¡tan negro! Hace siglos que perdí, el verde esperanza, el rojo…
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Dos vidas (Número 602) Míriam Fotos Wabisabi
Debido a mi enfermedad, alguien cercana a mí, cree, que me duele el alma. Pues si, ella, supiera que, al contrario, mi alma, vive en una fiesta. En estos momentos, aprecio más, cada pequeñez, de la vida. No necesito grandezas, solo quiero segundos, para saborear, con amor, los instantes de mi vida. Yo, tenía dos…
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Mi libertad (Número 600) Míriam Fotos Wabisabi
Grito por mi libertad, algunos, en este mundo, me quieren emplazar a una pared blanca, con rozaduras de terrible silencio, por dedicarse, ellos, a menguar mi voz. ¡Será imposible! he cogido el rotulador más incandescente, el más fluorescente y, me he puesto, a pintar, las voces, que quiero dar: ¡libertad! ¡libertad! No he llegado, a…
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Quokka (Número 599) Míriam Fotos Wabisabi
No cierro mis ojos, se me han petrificado de tanto mirar tu cara. Tu encanto, gravedad de mi perdición. El amor, en la más elevada compostura, un hombre de cultura, haces que corra campo a través, en esta fundición. Saltimbanquis del amor, cuchilleos, nuestras muecas nos saludan, felices, la cara de un quokka en fructífero…
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Albert Rivera (Número 598) Míriam Fotos Wabisabi
Nunca voté a Rivera, no sé por qué, encontronazos con él. Y, hoy, once de noviembre de dos mil diecinueve, ¡qué pena! De verdad, si tan mal político, en realidad, tú no eres. Sencilla y llanamente, como los demás. Sin embargo, el dardo de la fatalidad, de lleno, te ha ido a dar y ¡zas!…
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Liberación (Número 597) Míriam Fotos Wabisabi
¡Me duele, tanto, tu indiferencia! Entre los pastizales de una nueva rutina, te pierdes de mi vida, ¡en un silbido! Se acuña esta situación, yo, ¡no soy la misma! Me miro, no lo dejo para después, mi valor individual… ¡no debo, dejarlo caer, al vacío! Me siento, perdida, en este mundo cruel, donde nadie… viene…
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Tesoro (Número 596) Míriam Fotos Wabisabi
Hicimos, de ese fango espantoso, del que, tú, me liberaste, una cama de luna, en esa noche, de una turbia, reliquia, entre los abrazos de tu bienaventurada cripta, de papel blanco donde, yo, te pinté la góndola que nos paseó por Venecia. Hicimos, de ese fango espantoso, del que, tú, me liberaste, un banco de…











