Pigmalión dentro de mi alma
cual truan de maravillas,
duende, de las montañas
soleadas, mientras, la nieve cae,
murmullos en una frágil mente,
con el amor, en decadencia,
tras los desengaños permanentes,
ausencia de alguna luz,
invisible, delicada y estremecedora
corriente de días en soledad,
de largas penas,
exageradas en el tiempo,
que se cuelan,
en este pobre corazón
de ocre, portento de pigmalión,
a destiempo… entre las estatuas
de un doliente cuento.
poemasdemercedes.com
Deja un comentario