Alquimia de la mente (Número 1.201)


Alquimia de la mente,

increíble delincuente,

robada la razón diaria

inquieta corazonada.

Vienen artilugios

enrarecidos como fuegos

incontrolables desasiegos,

puedo y no puedo,

ataduras en este cuerpo,

mil lamentos, destellos,

no siento el silencio,

instantáneas golondrinas,

alicaídas sus alas,

El comienzo de una manada,

asesina y amedrentada.

El llanto del dolor profundo

en esta mente taciturna.

Campanas en mis oídos,

intensos ruidos.

Compro y vendo,

tengo todo el oro del mundo,

poderosa mi mente,

sin dinero, la reina del lugar,

soy hija del Rey,

mis hermanos no lo ven.

Entristecida en mi regocijo,

el trino del ruiseñor,

me abandonó y, mi mente,

se desbocó en un suspiro

Hermanos ¡qué dolor!

En psiquiatría.

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