En el sutil silencio
de este amanecer caribeño,
con mis ojos, aún entreabiertos,
sin ganas de comerme el mundo,
un malestar tremendo,
sin deseos,
de enfrentarme, a algo nuevo.
Poco a poco me voy moviendo,
mi cabeza, en un absurdo momento,
mi cuerpo, cansado,
casi por los suelos,
agotado,
entre las liendres de este mundo
que se van haciendo poderosas,
en los suburbios de mi vida
y, mis partidas,
en las esferas gravitatorias
de no darme, aún, por vencida,
¡con vendas en mis manos!
¡con alfileres en mi respiración!
¡con cadenas en mis pies!
y, con mi libertad,
casi abandonada,
en un caldo muy oscuro,
tremendo miedo,
al verla,
en ese horripilante estado.
¡No quiero que me avasallen!
¡No quiero que me detengan!
Hoy, en este silencio,
se oirá trotar mi corcel,
el de mi libertad
y, me acompañará, hacia la montaña
más alta, de este lugar.
Todos,
me oirán, trotar y trotar…
en la búsqueda,
de mi libertad…M
Mercedes Luque Navarro
poemasdemercedes.com

Deja un comentario