Presentimiento (Número 977)


Asiento mi locura,

por las gracias,

de una extensión,

camino de la muerte.

Indigna presencia

de una luna caliente,

que me contrae las entrañas.

¡Dientes con escalofríos!

¡Alma caliente!

¡Nada necesito!

El vulgar estado,

de una intransigente mujer,

por las mieles,

de una vida,

entre calimas desérticas,

en las posturas eclécticas,

con los agrios sabores,

de una oliva negra,

asintiendo,

lo que le queda.

¡El sufrimiento tras de ella!

¡Los desvelos nocturnos!

¡Los soliloquios profundos!

Y, el amargo aceite de la vida,

cayendo, por sus mejillas.

¡Horrible pesadilla!

¿Quién diría lo que siente

si su cara no lo asiente?




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