Celedonio (Número 919)


Celedonio, Celedonio,

dime cómo te pongo

el lazo rosa que me regalaste,

después, de los días de insomnio,

cuando te besé,

delante de los dioses del jardín

de la vida,

en aquella bendita estancia

que forjamos tú y yo,

encima de un frondoso árbol,

para ver,

el sol y las estrellas,

libres,

del murmullo contaminador

de la gran ciudad.

Celedonio, Celedonio,

sin duda,

supimos amarnos.

No sé qué nos ha pasado,

Celedonio.

Hemos roto nuestro trato

con el que, juntos,

nos comprometimos a vivir,

amándonos.

Celedonio, Celedonio

dime dónde te pongo ese lazo

que me regalaste,

firma,

de tu condición de amarme,

sin ataduras,

amarme frente a la luna,

amarme frente al mar,

amarme,

frente a las golondrinas sagradas,

frente a todo lugar.

Celedonio, Celedonio

lo nuestro, agua pasada.

Dime dónde te lo pongo.

Golondrina

(Kata).

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